14 de diciembre de 2011

Crónica de As Light Dies en Tarraco Nova

       Cuando estás en el ojo del huracán eres incapaz de pensar con claridad o de tener una perspectiva correcta de las cosas. En aquellos días, yo me encontraba en el jodido epicentro: sin curro, sin casa y sin saber qué hacer con mi vida, necesitaba salir de todo aquello, necesitaba desconectar...

La idea de un fin de semana con mis amigos en la otra punta del país y un buen concierto de metal extremo era sin duda la idea más brillante que me habían ofrecido desde hacía semanas... así que, allí que me fui dejando atrás una vida embalada en cajas y una vuelta a mi ciudad natal después de diez años de ausencia.
Aunque solo fuese una escapada de tres días, era algo que necesitaba más que respirar.

En la corta o dilatada experiencia que tengo (según el visor que se aplique) ha pasado mucha gente por mi vida... unos se quedan, otros se van, pero todos me han hecho aprender algo. Los amigos son un pilar muy importante para mí, son como “familia escogida”, y recurrir a ellos aunque a día de hoy nos separen cientos de kilómetros es lo que a veces me ayuda a seguir adelante, a tomar decisiones cruciales. No hace falta que hable de mis problemas con ellos, el simple hecho de volver a estar juntos hace que todo se vuelva nítido y sencillo, aunque los problemas sigan estando ahí...

Hay dos personas en concreto que están lejos y a las cuales quiero con toda mi alma porque han estado ahí en los momentos más difíciles de mi existencia, me han dado dos hostias en el preciso instante en que las necesitaba y me han hecho espabilar, me han sacado de la mierda a base de sonrisas. Esas dos personas eran a las que vería en este mini-viaje, por lo que no parpadeé ni un segundo a la hora de tomar la decisión de ir. Todo ello aderezado con siete excelentes personas más que harían todo aquello más divertido si cabe... y de fondo, una banda sonora con música de verdad, los inquietantes y eclécticos As Light Dies dejándonos boquiabiertos...

Tras un largo camino en autobús, hice una parada para tomar aliento (muy frío por cierto) en la capital. Allí me esperaba una noche Perfecta donde los tres recordamos lo bien que lo pasábamos juntos, comiendo basura y haciendo el imbécil frente a nuestro amigo youtube.

Mientras escribo esto y lo recuerdo no puedo evitar pensar: Joder, cuánto los echo de menos!

En fin, a la mañana siguiente nos levantamos y pusimos rumbo a Tarraco Nova... 

El primer coche, el Divertijeep, había sido ocupado por tres monstruos de las galletas: Morfeo, un tío grande en todos los sentidos y con un sentido del humor acojonante y una voz oscura y brutal. Maqueda, un ser equivocado de siglo, el cual afronta con humor esta absurda existencia. Y Jaime... qué decir de Haime a parte de que siempre tiene “lah manoh llena de papah”; es inteligente, práctico y está como una regadera.

El segundo coche, el Aburrijeep, donde íbamos cuatro: Raúl, uno de los que menos conozco pero que es de las típicas personas que te suelta una barbaridad genial cuando nadie lo espera. Cris, que es un poco la mamá de todos, dulce y amable donde las haya. Óscar, un genio mitad brillantez mitad locura, extraño, irreverente y entrañable a la vez (parece imposible que una persona sola pueda encerrar estas características pero creedme, es posible y real) Y bueno, ésta que escribe es la cuarta integrante de ese segundo coche.

Y el tercer coche, el Depravajeep, con salida desde Guadalajara con tres componentes: Maganto, una enciclopedia musical con patas, que a pesar de su corta edad es más adulto y coherente que muchos de treinta, y por supuesto un psicópata en potencia. Yuste, un ser aparentemente callado pero que si le observas puedes ver cómo su mente retorcida planea maldades indescriptibles, pero buen  tío en general. Y Jesús, también conocido como Strudle, el ser más infamemente trillado del universo, cuya genialidad y maestría no alcanzan límites.

Una vez concluída la presentación de las Dramatis Personae, me dispongo a contaros la Conquista a Tarraco Nova, cuya incursión de las tropas del EDD (Equipo de Demolición) se hizo presente el sábado 3 de diciembre de 2011.

El día transcurrió sin incidentes, a pesar de unas “leves” bromillas del destino como que tuviésemos que pagar autopista como si fuésemos por un carril de oro, que deseáramos con toda nuestra alma comer Calcots y que nos dijeran que teníamos que esperar hasta febrero, que el batería del grupo y su novia (muy majos por cierto) fuesen billetes de 500 euros (sabíamos que estaban pero nadie los vio) y que una señora, catalana de pura cepa, nos mirase con cara agria al vernos entrar al hostal cuando era ella la que estaba misteriosamente rodeada de gatos... en definitiva, un largo etcétera (tampoco pretenderéis que cuente todo segundo a segundo, no?)

Lo divertido, ecléctico e inquietante llegó sin duda con la puesta de sol: La Sala Zero era el lugar escogido por As Light Dies para hacer temblar los cimientos de las ruinas romanas de la ciudad y sumir al público en una espiral de sensaciones que iban desde el asco, la indignación, la angustia y la emoción... En el cartel de aquella noche, la banda de Ecléctic Mineral estaba arropada por dos grupos más, ambos catalanes: Maleit y Foscor.

Los primeros en subir al escenario fueron Maleit, tres tíos de largas y cuidadas cabelleras que hacían un metal muy cuidado, pesado de guitarras pero ligero en cuanto a melodía, e incluso con partes armónicas. La voz del cantante era una maravilla, tanto en su parte gutural, con fuerza y templanza, como en su parte melódica, de una suavidad y perfección asombrosas... ésto último fue sin duda lo que más me impresionó. Todo ello aderezado con unos fondos visuales muy efectistas de ruinas con el logotipo del grupo, enrevesado e ilegible, típico del Black Metal.

Tras una breve pausa, ahí que salieron los caballeros andantes del eclecticismo musical más descolocante: As Light Dies irrumpían en el escenario tras una cortina de bengalas encendidas. Parejo a la batería, Yuste al bajo, Maqueda al teclado, Jesús al violín y Óscar a la voz y guitarra... éstos chicos aparentemente normales y sencillos se convierten en bestias pardas, gobernantes del mal rollo al subir a un escenario...

La introducción audiovisual nos dejó patidifusos: una voz en off impersonal nos invitaba a seguir el concierto muy de cerca, advirtiendo a los más aprensivos sobre la dureza de las imágenes que se mostrarían a lo largo del mismo. Marchas marciales, bombas, caos, destrucción, todo un ambiente con tintes Nazis que incomodaba a más de uno, aunque no lo expresasen.
Y de esto se trata: As Light Dies busca despertar sentimientos encontrados al público; quieren provocar, molestar e incluso indignar con atrocidades provocadas por seres humanos iguales que nosotros. Quieren hacernos ver que esas atrocidades forman parte de nosotros mismos y que pueden aflorar en cualquier momento. Nos enseñan lo más despreciable de la humanidad a través de la música. Ponen banda sonora a los terrores más primitivos del hombre.

Tras este épico comienzo y con el recién ganado recelo de muchos de los asistentes, la banda madrileña comenzó a hacer Música. Durante una hora aproximada nos deleitarían con cuatro de los nuevos temas de su tercer disco “Love Album vol. I” y un tema procedente de su disco anterior: “Ars Subtilior from within the cage”.

Orpheus Mourning abrió fuego ante un público un tanto escéptico a la par que intrigado. Yo apenas pude disfrutar del tema dado que teníamos delante a un fotógrafo rastafari alucinando en colores con el potente directo de Óscar y sus chicos y apenas me permitía concentrarme... sólo veía rastas girando el círculos. Hasta que de pronto una melodía familiar comenzó a sonar casi al final de la canción: “Forget your troubles, come on, get happy...” las palabras de Judy Garland resonaban por toda la sala mientras mi corazón saltaba de alegría; ¡Dios, cómo necesitaba oír eso!

El siguiente audiovisual dio paso al segundo tema, Together as One, una canción desgarradora (perfectamente expresada en los gestos del cantante), donde el protagonista pierde a su familia y solo piensa en reunirse con ellos. El tema refleja toda esa desesperación, todo ese sinsentido que tiene que suponer perder todo cuanto amas y el deseo irrefrenable de querer recuperarlo a cualquier precio...

El tercer corte nos trajo, a mi modo de ver, la parte más sucia y desagradable del concierto. Un audiovisual jodidamente macabro pero real, dio paso a The disinherited, el tema procedente del disco anterior. Es un tema complejo y complicado, descriptor de la inmundicia del ser humano, y una vez más de las atrocidades cometidas a través de los siglos. Todo ello envuelto maravillosamente en un ambiente musical perverso, oscuro, con un violín frenético y un punto más de locura por parte de los componentes del grupo, que poco a poco van disparatándose más, entrando en una especie de trance y haciendo al público partícipe de ello, como si estuviésemos asistiendo a un ritual chamánico un tanto peculiar.

El cuarto corte es uno de los temas más crudos, horribles y hermosos que he oído en mi vida. From the Scratch habla de una chica que es abandonada por su pareja, y que no puede soportar el hastío de vivir sin él y decide acabar con su sufrimiento, recomenzar “desde la herida”... No sé como lo hacen, pero dentro de todo ese mundo musical horripilante que crean, de pronto parece como si naciera algo sutil y delicado, algo bello que despierta sentimientos de ternura... es como si por un momento tú fueras esa chica.

Y por último, Farewell from distant shores, otro tema increíblemente delicado pero fuerte a la vez, con una energía rompedora que te transporta a las tripas mismas del protagonista de la canción, un chico rodeado por una situación parecida a la chica de From the scratch. Emotiva hasta la locura, con un ritmo frenético y un final de teclado apoteósicamente sutil, esta canción consiguió, ayudada también por la predisposición de la anterior, hacer que algo dentro de mi se moviera... el conjunto, el ambiente, y mi propia situación hicieron que este tema llegara hasta mi alma y me golpeara el corazón haciendo que las lágrimas intentaran salirse de mis ojos. Un fin de representación insuperable. Esto chicos son unos magos.

Tras esta explosión ecléctica tocaron Foscor, un grupo con muy buena reputación de altísimo nivel que le hacen ser una de las mejores bandas europeas de black metal a día de hoy. Así lo demostraron en su actuación impecable. No obstante no pudimos permanecer todos dentro de la sala durante toda su actuación porque algunos ya estábamos celebrando el mágico concierto que acabábamos de presenciar.

Ya en la calle, una botella de Jaggermaister nos esperaba para festejar la victoriosa conquista de Tarraco Nova. Las caras sonrientes de todos nosotros, orgullosos de nuestros amigos, y las caras de satisfacción por parte del grupo hicieron que entrásemos en una especie de espiral eufórica (y absurda por supuesto) donde tras horas de risas bajo la luna catalana, comenzásemos a crear el EDD o Equipo de Demolición, aunque esa amigos, como dijo alguien alguna vez, es otra historia...

¿Cómo? ¿Qué os habéis quedado con ganas de saber más? Está bien, es hora de que comiencen los “bises”...

Se qué más de uno se estará preguntando: ¿Pero qué cojones es el EDD? Y los que lo saben (porque lo presenciaron) se preguntarán ¿Por qué la tía ésta no habla del EDD? Aquí tenéis la explicación que esperabais y que deseo que esté al nivel de vuestro gusto:

El EDD o Equipo de Demolición es una célula ecléctica venida de tierras lejanas y baldías, procedentes del centro de la península ibérica y compuesta por diez personas, por llamarlas de alguna manera (de entre las cuales se incluye una servidora).

La historia surge en una habitación de hostal, entre cánticos de batman on drugs mezclados con canciones tradicionales finlandesas canturreadas siguiendo el ritmo de una flor/látigo... Hasta aquí podríamos decir que entrábamos dentro de lo “normal”, pero no: la demolición comienza con una inofensiva patada de uno de los componentes del equipo a un rollo de papel higiénico como protesta ante la negativa de poseer las llaves de su habitación, en poder por aquel entonces de su compañero de cuarto. ¿Quién de vosotros se atrevería a creer lo que os voy a contar sin haberlo visto? Pues para vuestra incredulidad os diré que ese aparentemente inofensivo rollo de papel atravesó el techo, rompiendo en pedazos una de las baldosas del mismo. Todo esto podría haber tenido un final feliz intentando arreglar los desperfectos, pero de pronto la maldad afloró desde el fondo de las entrañas de los allí presentes haciendo añicos con sus puños “de acero” la pobre losa indefensa que yacía en la cama de uno de ellos...

La risa y el cachondeo inicial vinieron acompañadas de un “¡hostia! ¡hostia! ¿ahora qué hacemos?” y evidentemente, la mejor manera de solucionar el problema iba variando según la enfermedad mental de cada uno de los allí presentes: uno de ellos optó por fustigar por su mal comportamiento a los compañeros con la flor/látigo a ritmo de canción típica finlandesa; otro optó por jugar con todas las baldosas del pasillo a “encontrar la seta del mario bross”; otro por fumarse un pitillo mientras contemplaba el panorama; otro “mejorar” las vistas de la habitación colocando un hermoso cuadro con un paisaje relajante procedente de la cabecera de la habitación del hostal; otro seguir “demoliendo” la pobre losa hasta hacerla puré... pero sin duda, LA IDEA con mayúsculas fue subir al baño público del piso de arriba y quitar una losa que sustituyera a la demolida. Pero no sólo no eran iguales, sino que además, como guinda del pastel, otra sabia mente pensante decidió poner un bonito cuadro en el lugar del crimen para disimular el hueco que dejaba la losa sustraída. El problema era que la pintura tenía la mitad de tamaño que la baldosa, y claro, quedaba ridículo...

Finalmente, tras dos o tres carreras más haciendo el ganso por los pasillos y colocando “proyectos de pinacoteca rural” en las puertas de las habitaciones de los compañeros como expresión máxima de afecto mutuo, conseguimos ir a dormir.

A la mañana siguiente aquello parecía auschwitz: trozos de baldosas en el jardín, cuadros descolocados por todo el hostal, flores despeluchadas, jarrones rotos (sí, habéis leído bien, ro-tos), pegatinas de Habitación de Fumadores y No fumadores cambiadas de sitio, y como colofón, un rico y nutritivo desayuno por parte de la dueña del hostal, cuya cara me es imposible describir...

El EDD había completado su primera misión, ya podíamos regresar a casa.


3 comentarios :

  1. Impresionante documento y aún mas impresionante el concierto... yo estuve allí

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  2. Yo no estuve en el bolo, pero me gustó...
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  3. Curiosa crónica, de las más humanas que he leído nunca. Completita, completita.

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