25 de febrero de 2012

Divina Dita


Atrevida, pícara e increíblemente sexy.
La Reina del Burlesque sale de su copa de Martini y se desnuda para nosotros.
Regresamos al dorado Glamour de los años 40.

Su imagen dio la vuelta al mundo por haber sido la Señora del irreverente Marilyn Manson, pero sin embargo, Dita Von Teese (su nombre real es Heather Renée Sweet, Rochester, EEUU, 1972) es una verdadera joya. Bailarina, actriz, modelo y adicta a la moda, ha venido para deslumbrarnos a todos, y a ELLE.

Entramos en la habitación. Con una luz estudiadamente perfecta, Dita está sentada en un sofá púrpura estilo Luis XV, con las piernas sutilmente cruzadas y una copa de champán entre sus manos. Nos sonríe de un modo pícaro invitándonos a pasar. Se levanta para saludarnos y entonces entendemos el revuelo que hay formado sobre su persona: Su escaso 1,60 de estatura, su tez blanca y su pelo azabache hacen que luzca como una frágil muñeca de porcelana. Más que una bailarina, parece una Diosa. La elegancia se ha posado en este pequeño cuerpo, cubierto con un LBD de Louis Vuiton y unos salones de YSL. Comenzamos.

¿Cómo nace el personaje de Dita Von Teese?
Siempre he tenido claro lo que me gusta y lo que quería llegar a ser. Empecé con 19 años como bailarina de striptease, y podría haber sido “una más” pero lo que creo que me hizo diferente fue mi estética: admiradora de Betty Grable, empecé desde temprana edad a coleccionar joyas y objetos vintage, principalmente lencería y corsés. Sentía fascinación por el cine de los años 40 y mi aspecto era consecuente con estos gustos. Realmente no me considero un “personaje” en el sentido artificial del término, dado que soy tal como me veis durante todo el día. Tengo la suerte de amar lo que hago y lo plasmo en mi forma de ser y de vestir.

¿Por qué el Burlesque? ¿Se considera, como muchos la denominan, la Reina de este género?
Es halagador que la gente me considere como tal, aunque sí que creo que con mis espectáculos, descarados e innovadores, he arrojado luz a este mundo, tan de moda por fortuna actualmente. Salir de una gigantesca copa de Martini ha revolucionado este género, renovándolo sin perder su esencia. El Burlesque es mi pasión y mi vida, en él hay danza,  joyas y plumas, champán, diversión y sensualidad... no podría hacer otra cosa en esta vida. (Sonríe entusiasmada)

Pero el champán y la diversión pasan factura... ¿cuales son sus trucos para lucir tan bien?
Jajaja (ríe animosamente). Es cierto, los excesos en un trabajo como este donde mi cuerpo es mi escaparate son inaceptables. Creo que para todo hay una justa medida. Me gusta arreglarme para mis shows con tiempo, música y una copa de champán... es mi ritual para sentirme bien. En cuanto a mis secretos, realmente son de sobra conocidos. No fumo, no tomo el sol y como decíamos, no cometo excesos. No busco cremas milagrosas, simplemente intento cuidarme y hacer ejercicio.

Antes ha mencionado las joyas y las plumas de sus shows... Se ha convertido en musa e icono para muchos diseñadores, sin hablar de sus citas ineludibles con las pasarelas internacionales.
Sí, definitivamente la moda y la estética ocupan una parte amplia en mi vida. Disfruto yendo a París  en la Semana de la Moda, cogiendo ideas para mis espectáculos y viceversa... es decir: disfruto viendo la moda y la moda disfruta viéndome a mí. Marcas como MAC, Cointreau, Vivienne Westwood o Wonderbra me han ofrecido trabajar con ellos, lo cual es un placer, cuanto más si los resultados son tan buenos como los que hemos conseguido juntos.

Usted es la musa de Christian Louboutin pero, ¿Cuales son sus diseñadores estrella?
Adoro a John Galiano y los trabajos que realizó para Dior. También me entusiasman Rouland Mouret, Prada, o Thierry Mugler, creador de vestidos para auténticas pin-up como yo. Y bueno, no puedo vivir sin mis Louboutin... ¡adoro esas suelas rojas!

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