Ojos de cielo

 Aún puedo ver ese cachito de cielo que era el azul de tus ojos,

aún puedo sentir tu tacto de terciopelo entre mis dedos,
aún puedo escuchar tu ronroneo,
aún puedo olerte con ese aroma tan bonito a lavanda fresca que tenías...

Y es que echo tanto de menos tus ojos de cielo que me duele respirar.

Pero aunque te busco, ya no estás
Siento como si tus patitas fuesen a subir a mi cama, pero me quedo esperando
Tengo la sensación de que estás durmiendo a mi lado, ronroneando, pero estoy sola.

Y es que echo tanto de menos tus ojos de cielo que me duele respirar.

Pero no puedo hundirme en esta amargura, en esta soledad
No puedo esperar que aparezcas otra vez,
que me mordisquees la mano,
que me esperes para ir a dormir,
que me recibas cuando vuelvo a casa...

Y es que echo tanto de menos tus ojos de cielo que me duele respirar.

Porque no te lo mereces, ni yo tampoco
Nos merecemos descansar, y quedarnos en paz a pesar del dolor.

Con lo felices que eramos juntas,
con lo feliz que me has hecho durante esta mitad de mi vida,
con lo feliz que me hacías con tan sólo mirarme,
con tan sólo verme reflejada en ese cachito de cielo que era el azul de tus ojos.

Y es que echo tanto de menos tus ojos de cielo que me duele respirar.

¿Pero sabes una cosa?
Ahora estoy tranquila porque sé que aún sigues a mi lado
Que me vigilas
Que me acompañas
Que me velas
Y que siempre lo harás. Y que además de todo, ahora descansas.

Siempre estaremos juntas porque nunca te olvidaré, mi Gatita.



Dita (11 nov 1998 – 26 oct 2012)

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